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Ilustración de Lisa Graa Jensen "Hubo un tiempo en el que trabajé en Jerusalén y viajé a un lado y otro de las confusas fronteras que separan Palestina de Israel. Fue allí donde descubrí la palabra árabe que resume el tiempo del árbol en invierno y en el que acumular fuerzas aferrándose a lo más básico para salir adelante. La palabra es sumuz y la repiten las madres palestinas cuando la guerra se hace demasiado atroz, cuando detienen a sus hijos, cuando los soldados entran en sus casas en la noche, cierran las fronteras y no hay forma de salir de allí ni de trabajar o encontrar algo con lo que alimentar su esperanza. Sumuz va más allá de la pura resistencia; sumuz es el compromiso de mantener vivo el calor interno, encontrar excusas para reírse a carcajadas, mantener la mente firme y el corazón despierto mientras los pies están bien anclados a la vida; practicar el sumuz es nutrirte en tiempo de crisis con todos los recursos del alma, del cuerpo y del entorno que te fortalecen mientras te preparas para el momento en que tendrás que afrontar la llegada de los soldados o la soledad en el bosque o el juicio por la custodia de tus hijos; el momento más frío del invierno que siempre precede al estallido de la primavera (...)". Elena GARCÍA QUEVEDO, La tejedora de vidas. Cuentos para sanar el alma femenina. Ed. Eleftheria, 2015, pág. 108. |
Blog personal sobre LIJ, álbumes ilustrados, experiencias lectoras y experimentos con las palabras.
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martes, 17 de enero de 2017
Sumuz
domingo, 3 de agosto de 2014
El pájaro voló
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| Pintura de Nabil Anani |
Mientras escribo, tranquilamente sentada en el sofá , la población civil de Gaza está siendo bombardeada por el ejército de Israel. Se trata, según deduzco por los titulares (las noticias apenas las leo), de una ofensiva destinada a acabar con Hamás, un grupo terrorista que atenta contra ciudadanos israelíes y que dispone de una gran infraestructura para cometer sus crímenes. No soy para nada una experta en el tema, así que lo único que voy a decir es que me resultan insoportables las imágenes de tanto dolor. Y no me puedo imaginar cómo eso puede derivar en algo positivo para ambas partes en un futuro. Tal como yo lo veo, es horror para hoy y para mañana.
Dicho esto, sé que puede parecer frívolo hablar de literatura en una situación como ésta: ¿Qué cuento se le puede contar a un niño amenazado por las bombas (según Oxfam Intermon, de media, muere un niño cada hora en la Franja de Gaza desde que el ejército israelí inició los ataques) ? ¿Hay palabras para reconfortar a alguien que ha perdido a un ser querido de la manera más brutal ? Seguramente no; al menos, no, mientras la tragedia sea realidad cotidiana. Sin embargo, a pesar de todo, me gustaría daros a conocer hoy estos Cuentos de Palestina (Biblioteca de las Grandes Naciones, 2013) compilados por el escritor vasco Xavier Susperregui y prologados por Montserrat Rabadán (experta arabista y autora, entre otras, de la antología Cuentos palestinos de tradición oral.¿A dormir o a contar? -Ed. Cantarabia, 2002-). Pinchando en el enlace que os doy, encontraréis una versión digital, gratuita y legal de la obra.
En la introducción de Cuentos de Palestina, dice Rabadán:
Contar, narrar forma parte de la esencia humana. Sin la narración no somos nadie. Ya alguien dijo que "somos lo que contamos", y sin duda es así. Y tal vez, el que no cuenta deja de existir. Por eso es tan importante que este maravilloso ensamble de cuentos que Xabier Susperregi nos ofrece aquí siga leyéndose y contándose, para que este aspecto tan esencial y bello de lo palestino se conozca y se difunda, siga vivo, y no sea aniquilado o arrebatado, como, por desgracia, sí que ocurre con la dignidad y la propia vida palestina del día a día.
Ojalá que así ocurra, pero sobre todo, deseo al lector que se deje arrastrar por el fascinante mundo del cuento palestino con todos sus variopintos personajes maravillosos como los ogros (gul), sobrenaturales como los genios (yinn), semi históricos como el divertido Joha. Otra cosa muy importante, que el lector no debería dejar pasar por alto, son, no solo los aspectos diferentes de la otra cultura, en este caso la palestina, sino los elementos comunes y universales, existentes en todas las tradiciones orales, esos que nos acercan a todos, que nos recuerdan que, en el fondo, no somos tan diferentes, sino más bien bastante iguales. Por esa razón es posible que "Hudaydón, Turaybón y Nujaylón y la gula", no sean otros que los famosos tres cerditos y el lobo, como inmediatamente apreciará el lector. Al igual que "La cabra cabrita" no es otra que la versión palestina de los siete cabritillos y el lobo de la tradición europea.
Obra de Juhaina Habibi
imagen extraída de
http://www.ibdaa-art.com/ar/gallery.asp?cid=5#thumbSin más preámbulos, les invito a que se adentren en la lectura de estas bellas y singulares historias. Pero antes me despido con una bellísima fórmula de cierre, común en los cuentos maravillosos palestinos:
Wa tara at-tir, Allah yumassikum bil-jayr!
¡El pájaro voló, buenas noches os dé Dios!
Montserrat Rabadán Carrascosa, 27 de Febrero de 2013
Me gusta mucho lo que dice Montserrat Rabadán. Me hace pensar en los palestinos como un pueblo como otro cualquiera, con sus cuentos, su imaginario, su sabiduría destilada. No sólo como víctimas del abuso de poder y la violencia (lo que, por otra parte, siendo terrible como es, no los hace únicos. La injusticia campa por sus fueros afectando a todo tipo de colectivos), sino como personas capaces de aportar algo valioso al mundo, algo que nos beneficia a todos de un modo u otro...Ojalá, aunque no soy muy optimista al respecto, haya pronto paz en Gaza. Aunque sea por razones puramente egoístas, no podemos permitir que este pájaro vuele lejos para siempre.
sábado, 10 de mayo de 2014
Menos es más
He aquí un cuento ideal para personas parlanchinas como yo y, en general, para todos los que, de vez en cuando, nos olvidamos del poder extraordinario de decir la palabra justa en el momento adecuado. Es de la autora francesa Agnès de Lestrade y ha sido ilustrado por Valeria Docampo.
Ésta es la versión de Beatriz Montero:
Y, como hoy es sábado y tenemos más tiempo, os propongo una tarea:
1º) Pensad en alguien con quien, por las razones que sea, os gustaría comunicaros.
2º) Imaginad que tenéis delante a esa persona -imaginad su cara, la expresión de su rostro y la postura de su cuerpo-. Podréis decirle una palabra (sólo una).
3º) Elegid la palabra con cuidado porque no se puede cambiar ni matizar. Lo dicho, dicho está.
4º) Mirando a la persona a los ojos, decid la palabra.
5º) No leáis la postdata hasta que hayáis hecho todo eso. Para
que no caigáis en la tentación, aquí os dejo, a modo de biombo,
otra versión de La gran fábrica de las palabras - ligeramente distinta, más
completa- en lengua de signos (no sé quién es la intérprete):
PD: Ahora repetid todo lo anterior frente a un espejo.
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