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domingo, 7 de mayo de 2017

Vietnam

Pintura de Julie-Ann Bowden (imagen extraída de aquí )

Vietnam


Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.

Mil alegrías, un encanto (Sto pociech, 1967) 
Versión de Gerardo Beltrán









domingo, 2 de octubre de 2016

Es lo que pasa

, "Flight"

 

A VECES, EN OCTUBRE, ES LO QUE PASA...

Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;

entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:

esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.

No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.

Ángel González

 

viernes, 6 de mayo de 2016

La gran aventura

Pintura de Daría Petrilli 

Alabanza de los sueños

En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.

Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.

Conduzco un auto
que me obedece.

Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.

Escucho voces
no menos que los grandes santos.

Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.

Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.

Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped.

No me es difícil
respirar bajo el agua.

No me puedo quejar :
he logrado descubrir la Atlántida.

Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.

Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito.

Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.

Hace unos pocos años
vi dos soles.

Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.

Wisława SZYMBORSKA 

(de  Si acaso -Wszelki wypadek-, 1975)

 



sábado, 6 de febrero de 2016

Te mando (poema deconstruido)

Hace tiempo que no enlazo en el blog nada de Luis Pescetti y, en el Mes del Amor, qué menos. Lo subo con anticipación para que podáis poner en práctica su propuesta, incluida en Unidos contra Drácula (Editorial Alfaguara, 2013) y aquí comentada por el propio autor. Me encanta este tipo. Capaz que, en una de ésas, le mando mi versión del poema a él.

 

domingo, 10 de enero de 2016

El bosque en el que puede haber de todo

Little Red Riding Hood - Ilustración de Kiri Leonard

Mira: a punto estás de penetrar en el bosque.
Vas a dejar la casa blanca de la cima,
tan plácida, tan llena de música y sosiego,
y ahí te espera el bosque impenetrable.

Irremediablemente deberás cruzarlo:
el bosque que desciende por ladera escabrosa,
el bosque en que no hay nadie
y el bosque en el que puede haber de todo,
el bosque de humedades venenosas,
morada de lo negro
y de una luz que enturbia la mirada,

Entra en él con cuidado y sal sin prisas,
mas nunca se te ocurra abandonar la senda
que desciende y desciende y desciende.
Mira mucho hacia arriba y no te olvides
de que este tiempo nuestro va pasando
como la hoz por el trigo.

Allá arriba, en las ramas,
no hay luces que te cieguen si es de día.
Y si fuese de noche,
la negrura más honda la sierran faros ciertos.
Todo lo que está arriba guía siempre.

Mira, te espera el bosque impenetrable.
Recuerda que la senda que lo cruza
—la senda como río que te lleva—
debe ser dulce cauce y no boa untuosa
que repta y extravía en la maraña.
Que te guíe la música que dejas
—la música que es número y medida—
y que más alta música te saque
al fin, tras dura prueba a mar de luz.

Los silencios de fuego, Tusquets Editores, 1992

lunes, 21 de diciembre de 2015

Solsticio de invierno

Aquí os dejo un poema y una canción  para hoy, con el deseo de que no se apague nuestra luz por muy larga, fría y oscura que se presente la noche.
 
"Firefly Night",  ilustración de Taeeun Yoo.
Luciérnagas
A las cinco de la tarde
Cuando el resplandor se queda sin brillo
Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día
Oigo el grupo bullicioso de niños
Que salen a cazar luciérnagas.

Corriendo sobre el pasto
Se dispersan entre los arbustos,
Gritan su excitación, palpan su deslumbre
Se arma un círculo alrededor de la pequeña
Que muestra la encendida cuenca de sus manos
Titilando.

Antiguo oficio humano
Este de querer apagar la luz.

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
la noche?


El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
Pero la oscuridad
Sigue poblada de luciérnagas.


GIOCONDA BELLI


 

domingo, 6 de diciembre de 2015

Si puede ser...

Collage realizado por Wislawa Szymborska (1994)
 
POSIBILIDADES
 
Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.
de  Gente en el puente,  1986 
Traducción de Gerardo Beltrán

lunes, 28 de septiembre de 2015

Siete brujas y más

Ilustración de Phoebe Walh

Siete brujas
formaron la ronda,
siete brujas
con zapatos rosa,
siete brujas
en escobas verdes,
siete brujas
con batas celestes.

La bruja de la montaña,
la bruja del cafetal,
la bruja de la llanura,
las dos brujas del volcán,
una que vive en la selva
y la que vino del mar.

Siete brujas
formaron la ronda
en la noche cuajada de luces,
siete brujas
en escobas verdes,
siete brujas
en batas celestes.


Gloria Cecilia Díaz,  

El árbol que arrulla y otros poemas para niños 
(Colombia, Conceptos gráficos, 1995)
Ha terminado el verano; empieza la parte del año que más me gusta. El otoño me parece algo así como tener una despensa repleta de recuerdos en tarros y experiencias en conserva y, a la vez, la nevera llena de posibilidades. Es un tiempo para explorar sin sudar tanto, para proponerse retos y a ver qué pasa. A este respecto, y si os está costando un poco asimilar el cambio, hay un cuento que puede ayudar: No te vayas (Ed. Kókinos, 2009), escrito por la excelente Gabriela Keselman e ilustrado por Gabriela Rubio. Y es que nunca viene mal recordar que finales y principios se encadenan inevitablemete en la vida y no hay nada (saludable) que podamos hacer para evitarlo.
 
 
Pero hoy de lo que quería hablaros es del primer regalo del otoño: la luna llena de setiembre, que en esta ocasión es especial porque es una superluna y se producirá un supereclipse. La verdad es que la especialista en estos temas es mi amiga Vanesa Ravira, quien desde hace ya unos años desarrolla talleres sobre las fases lunares, el ciclo menstrual y su equivalente en las edades de la mujer - la doncella, la hechicera, la madre y la bruja o mujer sabia-; sin embargo, espero no decir ninguna tontería si afirmo que la de hoy es una supernoche para sacar las escobas y reunirnos las mujeres en un círculo. Pasan cosas tan terribles por el mundo en estos días, las imágenes son tan crudas y la realidad todavía más, que cualquier oportunidad de recordar que somos seres humanos llenos de potencial para ser mejores bienvenida sea.
En los círculos de mujeres se habla, se canta, se baila, se ríe o se llora  y, sobre todo, se comparte. Es un encuentro distinto en cada ocasión, en el que cada una aporta algo y, al final, todas nos vamos  sintiéndonos reconocidas y más fuertes, hasta la próxima luna.
Lo ideal, claro, es que sea un círculo físico y tangible -preferiblemente en la naturaleza-; pero, si por causa de fuerza mayor, esto fuera imposible,  supongo que un círculo virtual también servirá, siempre que las interesadas consigan centrarse y entregarse a la experiencia. Así que ésta es mi aportación a un hipótetico círculo virtual de mujeres que esta noche busquen por aquí una señal de nuestra hermandad femenina: un inspirado poema de Gloria Cecilia Díaz. una ilustración de Phoebe Walh (¡soy fan!) y una versión de Tonada de luna llena a cargo de Silvia Pérez Cruz, esa cantante extraordinaria. Y, por supuesto, mis mejores deseos para todas en este otoño recién estrenado.
 

 

domingo, 13 de septiembre de 2015

¡A con...jugar!

 

Mañana empiezan las clases. Qué nervios, ¿verdad?. Bueno. Vamos a jugar a pensar que todos lo haremos lo mejor que podamos, que nos equivocaremos tan bien como sepamos, que acertaremos con intención o por accidente. Todos -yo, tú, él, nosotros...- somos sólo personas con más o menos años y experiencia, con más o menos oficio y talento. Considerando esto, esta mañana me vinieron a la cabeza las variaciones que Luis Pescetti (San Jorge -Argentina-, 1958) propone sobre sus propios poemas. Me gusta lo que hace este hombre porque nos recuerda que todo es perfectible y que, aun sobre un molde preestablecido, la intención, la emoción y la particularidad del momento lo cambian todo. Las posibilidades son infinitas y es inevitable que algunos versos sean ripios y otros nos salgan redondos, como les pasa hasta a los mejores poetas. Algo haremos bien, algo haremos mal, pero...¡adelante con la estrofa!.

PD: Si os ha gustado este poema, en este enlace hay otros más de Unidos contra Drácula (Editorial Alfaguara, 2013), un libro estupendo que sirve casi casi para cualquier cosa.

domingo, 2 de agosto de 2015

El viaje

Ilustración de Louis Houpin para Peau d'Ane de Charles Perrault
(La maison du cahier, Béziers, c. 1940)

EL VIAJE

Un día supiste por fin
lo que tenías que hacer, y empezaste,
aunque a tu alrededor las voces
seguían gritando
sus malos consejos,
aunque toda la casa
empezó a temblar
y sentiste el antiguo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”
gritaba cada voz.
Pero no paraste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento hurgaba
con sus dedos rígidos
en las bases mismas,
aunque su melancolía
fuese terrible. Ya era bastante
tarde, y una noche salvaje,
y la calle llena de ramas
caídas y de piedras.
Pero de a poco,
mientras dejabas las voces atrás,
las estrellas empezaron a arder
entre las sábanas de nubes,
y había una voz nueva,
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te acompañaba
mientras te adentrabas más y más
en el mundo,
decidida a hacer
lo único que podías hacer,
 decidida a salvar
la única vida que podías salvar.
"The journey", Dream work (1986)
-traducción de Sandra Toro-

 


viernes, 1 de mayo de 2015

Comieza de nuevo

"Cantos en el árbol", pintura sobre tabla de Paz Aguado

LOS  ÁRBOLES

Los árboles ya dan retoños
como algo no del todo dicho;
brotes recientes, calmos, se dispersan
en un verdor que es casi una pena.

¿Es acaso que vuelven a nacer
y nosotros declinamos? No, pues también ellos
mueren. El repetido ardid de renovarse
queda escrito en anillos de madera.

Y sin embargo, incansables, cada mayo
los castillos se desgranan en plena densidad.
Ha muerto un año, parece que dijeran;
comienza, comienza tú también de nuevo.

Philip Larkin (Traducción de Marcelo Cohen)

PD: Si os gustan los árboles y sus historias, os recomiendo los trece cuentos -cada uno de ellos dedicado a un árbol distinto y todos estupendos- que Ernesto Rodríguez Abad incluye en Escritos en la corteza (Ed. Alfaguara Juvenil, 2013). Estos relatos arbóreos para chicos -a partir de 12 años- se leen en lo que tarda en caer una hoja y tienen el valor añadido de estar acompañados por unas impecables ilustraciones de Ester García.  Aconsejo especialmente leerlos durante el curso de un paseo por el campo o las montañas. Puede que si lo hacéis así, cuando veáis un árbol, descubráis lo que Rodríguez Abad explica en "Baobab. La vida secreta": "Todos miraban al árbol con veneración. Sabían que era el que guardaba las historias del anciano narrador, su corazón era un cofre que encerraba el tesoro de la humanidad: las palabras que cuentan lo que hemos sido".  (Escritos en la corteza, pág. 93). 

viernes, 27 de marzo de 2015

Vísteme despacio...


" A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?"
Carl Honoré, autor de Elogio de la lentitud (Ed. RBA, 2005)

Ilustración de  Francesca Buchko
Soy perfeccionista y ése es un rasgo de carácter que nunca se sabe si es defecto o virtud. Lo que sí puedo decir es que es algo que me da tantas satisfacciones como disgustos. Me siento bien cuando estoy al 100% en lo que hago; pero eso apenas sucede porque, para llevar a cabo una tarea a la altura de mis expectativas, necesito concentrarme y un tiempo del que casi nunca dispongo. Al menos durante el curso escolar, la sensación que me acompaña permanentemente es la de que las horas se me escapan y estoy demasiado cansada para terminar lo que empecé. De hecho, creo que, desde niña,  me he considerado una tortuga en un mundo de liebres; un oso perezoso entre guepardos. Y ahora que soy profesora y me veo muchas veces espoleando a mis alumnos a ser más rápidos -"porque no tenemos tiempo", "porque vamos con retraso"- es todavía peor: me siento disfrazada, una impostora. Voy por ahí todo el día, corriendo de un lado para otro y quejándome de lo lentos que son los demás, cuando, lo que de veras me gustaría es...no hacer tantas cosas sin ganas y con estos agobios; sino con toda la atención y el cuidado, con toda mi alma de tortuga y mis maneras de oso perezoso.
Aquí os dejo un video que ilustra bien esto de lo que os hablo, porque, como dijo el vago de Mark Twain: "Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado".

  

PD:  ¡Ah! Y sobre la pregunta del principio, ¿para qué es la vida?, se me vienen a la memoria estos versos:
Tu tarea
es llevar la vida en alto,
jugar con ella, lanzarla
como una voz a las nubes,
a que recoja las luces
que se nos marcharon ya.
Ese es tu sino: vivirte.
No hagas nada.
Tu obra eres tú, nada más.



sábado, 21 de marzo de 2015

Todo así, tan simple

                                                                                        
Collage de Robert Alan

Primavera

Abrí el balcón y vi la maravilla:
estaba ahí la primavera.
¿Cómo pudo ser todo así, tan simple?
Algo raro ocurrió.
El balcón de una casa
cualquiera, en una calle
de una ciudad cualquiera.
Abrí y miré. Eso tan sólo hice.
Y sucedió el prodigio.
Qué cosa tan extraña.
Mi casa era un palacio.
Yo era el rey de la vida.
El balcón daba a marzo,
a un día de jilgueros.


domingo, 8 de marzo de 2015

No caminas sola

 

 Postal vintage para conmemorar el Día Internacional de la Mujer  (1977, USSR ).


Andar por el camino sagrado


No hay camino que no haya sido ya
andado por las mujeres que vivieron 
antes. No caminas sola. 

Deméter, Perséfone, Atenea, Penélope,
Diana, Débora, Cecilia. Todas ellas han
estado aquí antes que tú. 
No caminas sola. 

Sus viajes, sus vidas, sus historias
permanecen para guiar tu camino. 
Escucha a las mujeres que han caminado
antes que tú. No te perderás. 


 Ed. Gaia, 1995, pág. 85.


lunes, 26 de enero de 2015

Invierno

La entrada de hoy está dedicada a mi amiga Maribel, que cumple años en este día y a la que encantan los perros, los gatos y los pájaros.
Ilustración de Sasha Yvoylova  (extraída de aquí)

LA TORMENTA

Ahora, por el huerto blanco mi perrito
retoza, rompe la nieve nueva
con patas salvajes.
Corre para aquí, corre para allá, exaltado,
casi sin poder parar, salta, gira
hasta que en la nieve blanca queda escrita
en letras grandes y exuberantes,
una oración larga, que expresa
los placeres del cuerpo sobre este mundo.
Oh, yo no podría haberlo dicho mejor.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Tu recuerdo es de luz

Ilustración de Alexandra Prillaman




Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.



PD: Vale, el sentido del poema no se corresponde con la imagen. Uno habla de finales y la otra sugiere un principio o una plenitud. Pero a mí me parece que el otoño todo lo abarca. O, como se dice en el Tao Te Ching, "Cuando las personas llegan a saber lo que es bello, aparece también la noción de lo feo. Cuando llegan a saber lo que es bueno, aparece también la noción de lo malo./De esta manera existencia e inexistencia, lo difícil y lo fácil, lo largo y lo corto, lo alto y lo bajo, permiten conocer mutuamente lo uno y lo otro./Los diferentes sonidos, uniéndose, crean la armonía./De la misma manera, lo anterior y lo siguiente van uno tras otro armoniosamente."

sábado, 16 de agosto de 2014

La música del azar

Hoy he tenido un buen día de pesca. No es tan fácil, navegando por internet, encontrar un caladero de poemas que no sean tristes, que no sean cursis, que no estén penosamente traducidos. Así que estoy muy contenta porque he ido a parar aquí y he pillado un pez gordo, un Big Fish.  Es de la poeta norteamericana -aunque nacida en Alemania - Lisel Mueller (Hamburgo, 1924) y puedo asegurar que le seguiré la pista (aparentemente, no hay muchos poemas suyos en castellano). Cuanto he leído de su obra hasta ahora me ha parecido una delicada, sutil, celebración de la vida; de la vida pequeña, no del éxtasis o  las grandes pasiones, y eso (me) hace bastante falta. En concreto, me encanta esta composición de aquí abajo, que acompaño con un par de ilustraciones de Phoebe Walh, una joven artista del oeste de Estados Unidos que pinta un mundo en el que no me importaría habitar en mi próxima reencarnación.  
Vivos juntos

Collage de Phoebe Walh (2012)
Hablando de maravillas, estoy viva
junto a ti, cuando podría haberlo estado
con cualquier otro bajo el sol,
cuando podría haber sido la mujer de Abelardo
o la puta de un papa del Renacimiento
o la esposa de un campesino sin suficiente comida
ni suficiente amor, mis hijos muertos
de peste. Podría haber dormido
en un nicho junto al hombre
de la nariz de oro, que se entrometía
en los asuntos de las estrellas,
o cosido una bandera estrellada
para un general con dientes de madera.
Podría haber sido la ejemplar Pocahontas
o una mujer sin nombre
llorando por mi marido
en la cama del Amo, intercambiada por una mula
mi hija perdida en una apuesta de borrachos.

Ilustración de Phoebe Walh
Me podrían haber atado a un tótem
para aplacar a un dios vengativo
o abandonado, niña inútil,
a mi suerte en un acantilado. Me gusta pensar
que podría haber sido Mary Shelley
enamorada de un ángel testarudo,
o una amiga de Mary. Podría haber sido tú.
Este poema es interminable, son infinitas las probabilidades en nuestra contra,
nuestras oportunidades de vivir juntos
estadísticamente inexistentes;
aún así lo logramos, estar vivos en una época
que, según racionalistas con sombreros cuadrados
y Testigos de Jehová sin sombrero,
está por terminar,
vivos con nuestros vivaces hijos
que —por interminables hubieras—
podrían haberse perdido de estar vivos
junto con maravillas y locuras
y anhelos y mentiras y deseos
y error y humor y piedad
y viajes y voces y caras
y colores y veranos y mañanas
y saber y lágrimas y azar.

Lisel Mueller (Traducción de Coral Ruvalcaba)

PD: No tengo nada en contra de los poemas tristes, los hay magníficos. Pero creo que mantenerse en la tabla de surf de la alegría y la gratitud, con los vientos huracanados que soplan, es muy meritorio.

PD2: El título de esta entrada, algunos os habréis dado cuenta, se lo he robado a Paul Auster, que, además de ser guapo, titula de maravilla.

viernes, 25 de julio de 2014

Nihil novum sub sole

Yo pensaba que, siendo verano, haría tantas cosas. Actualizar este blog más a menudo, por ejemplo. Escribir un rato todos los días y leerme de principio a fin las Rimas de Bécquer (al que redescubrí durante este curso, cuando impartía clases en 1º de Bachillerato. No es tan cursi, al fin y al cabo). Creí que adecentar la casa nueva me costaría mucho menos y, además, pronto estaría recuperada del cansancio. Me imaginaba aprendiendo a cocinar paella e invitando a mis amigos a degustar el experimento; tratando de tocar Moon River en el balcón con un ukelele prestado; buscando claves secretas en los cuentos de los hermanos Grimm, el diccionario de símbolos en una mano y una lupa enorme en la otra -me estoy quedando cegata y lo de la lupa es una coquetería porque prefiero parecerme a Sherlock Holmes que a Miss Marple-. Pero no. Resulta que estoy vaga y re-vaga y voy lenta con todo, los cacharros se acumulan en el fregadero y la pintura nunca termina de secarse.
Sin embargo, he decidido no atormentarme de más y dejar que los días se sucedan al ritmo que quieran ellos, sin llenarlos de obligaciones ni quejarme de este calor que me inhibe de ser más activa. Esta bien así. Ya fui eficaz en primavera y supongo que volveré a serlo cuando llegue el otoño. Mientras tanto, voy a ceder el protagonismo a seis artistas, tres que pintan y tres que escriben o  escribieron, para celebrar esta época del año en la que el sol está en plenitud.

Anna Silivonchik, "My Sun", ( 2006). Óleo sobre tela.

 "El sol que reinó sobre mi infancia me privó de todo resentimiento", Albert Camus,  El revés y el derecho (1937) .

El primer tandem lo integran Albert Camus (1913-1960) a la palabras y Anna Silivonchik (1980) en los pinceles. Del primero, no hay mucho qué decir, porque el año pasado se celebró el centenario de su nacimiento y se dijeron ya montones de cosas. En cuanto a Anna, lo mejor es darse un garbeo por su web y admirar su obra - o, si sabéis ruso, mirar este video-. A mí me ha parecido que el escritor francés -de origen argelino y ancestros menorquines- y la ilustradora bielorusa -de la que apenas sé nada, porque para mí el alfabeto cirílico son como hormigas aplastadas- casan muy bien. Son dos adoradores del sol agradecidos.


Leandro Lamas, "Columpio" (2008)


A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio (...).

Pablo Neruda, El Sol
La segunda pareja la forman el poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) y Leandro Lamas, un ilustrador y pintor gallego del que he tenido noticia  hace unos meses. Leandro  comparte con Anna Silivonchik el gusto por los personajes contorsionados, los amantes voladores y los animalitos acurrucados en las esquinas. Ambos me recuerdan a Marc Chagall, aunque la paleta del artista gallego sea de colores más vivos y las escenas - indefectiblemente  amables- más cotidianas. Me gusta como quedan juntos, Leandro y Pablo, y mientras nadie me diga nada, los dejaré ahí, hombres solares que celebran el lado luminoso de la vida.

En el blog de Lamas, por cierto, puede leerse una cita de Eduardo Galeano que parece ser el leitmotiv de su trabajo: “uno no sólo es realista cuando pinta la realidad que vive o padece, también es realista cuando pinta la realidad que necesita porque en el vientre de este mundo existe otro mundo posible”. Esas palabras, creo yo, nos deberían inspirar también a quienes nos dedicamos a enseñar -especialmente a los que enseñamos humanidades-, ahora que los nuevos planes de estudios son tan restrictivos con los contenidos que no tienen una aplicación práctica inmediata. ¡Lo que no da dinero también existe!. Pero, en fin, ya se sabe cómo somos las personas: el dorado que nos deslumbra no es el del sol precisamente.

Pensando en esto, decidí que la tercera pareja que iba a incluir en esta entrada estaría compuesta por el propio  Eduardo Galeano (1940) y mi adorado Ricardo Siri Liniers (1973).  Un uruguayo y un argentino que, además de idioma y pasión futbolera (Galeano es autor de El fútbol a sol y sombra  -Ed. Siglo XIX, 1995- y Liniers ha dedicado muchas de sus viñetas de este mes de julio al Mundial), comparten y nos regalan una fe inquebrantable en las posibilidades de la realidad - posibilidades de disfrutarla, de cambiarla, de llenarla de luz-.  Para Enriqueta, Fellini y Madariaga, como para Anne Mirak, vale la pena estar ahí, justo ahí: aunque no haya nada nuevo bajo el sol, todo está por descubrir.

Ilustración de Ricardo Siri Liniers

En algún lugar de Pensilvania, Anne Mirak trabaja como ayudante del sol.
Ella está en el oficio desde que tiene memoria. Al fin de cada noche, Anne alza sus brazos y empuja al sol, para que irrumpa en el cielo; y al fin de cada día, bajando los brazos, acuesta al sol en el horizonte.
Era muy chiquita cuando empezó esta tarea y jamás ha faltado a su trabajo, porque ella sabe que el sol la necesita.
Hace medio siglo, la declararon loca. Desde entonces, Anne ha pasado por varios manicomios, ha sido tratada por diversos psiquiatras y ha engullido muchísimos psicofármacos. Nunca consiguieron curarla. Menos mal.

Eduardo Galeano (publicado en La Jornada. México, 15 de abril de 2001. Aquí video del texto.).