lunes, 1 de febrero de 2016

El mes del amor

Estos días, estas semanas, escribo mucho sobre cuentos pero no en el blog, sino en el trabajo final de mi formación en Cuentoterapia. Me lo paso bien y siento que aprendo mucho. También descubro que he aprendido aún más de lo que creía a lo largo de estos tres años. Pero me da pena tener este espacio un poco abandonado, como un desván a merced de los ratones. Echo de menos pasar por aquí y compartir algo con vosotros. Hoy se me ha ocurrido esto, una cosa rapidita, porque empieza febrero y pronto será San Valentín, ese mártir que tiene más de diablo que de santo.  

"I can't belive, I found you" , ilustración de Sophie Blackall para su proyecto Missed Connections

LA MUJER PERFECTA

Nasrudín conversaba con un amigo.
- Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
- Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

- ¿Y por qué no te casaste con ella?
- ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

 

domingo, 10 de enero de 2016

El bosque en el que puede haber de todo

Little Red Riding Hood - Ilustración de Kiri Leonard

Mira: a punto estás de penetrar en el bosque.
Vas a dejar la casa blanca de la cima,
tan plácida, tan llena de música y sosiego,
y ahí te espera el bosque impenetrable.

Irremediablemente deberás cruzarlo:
el bosque que desciende por ladera escabrosa,
el bosque en que no hay nadie
y el bosque en el que puede haber de todo,
el bosque de humedades venenosas,
morada de lo negro
y de una luz que enturbia la mirada,

Entra en él con cuidado y sal sin prisas,
mas nunca se te ocurra abandonar la senda
que desciende y desciende y desciende.
Mira mucho hacia arriba y no te olvides
de que este tiempo nuestro va pasando
como la hoz por el trigo.

Allá arriba, en las ramas,
no hay luces que te cieguen si es de día.
Y si fuese de noche,
la negrura más honda la sierran faros ciertos.
Todo lo que está arriba guía siempre.

Mira, te espera el bosque impenetrable.
Recuerda que la senda que lo cruza
—la senda como río que te lleva—
debe ser dulce cauce y no boa untuosa
que repta y extravía en la maraña.
Que te guíe la música que dejas
—la música que es número y medida—
y que más alta música te saque
al fin, tras dura prueba a mar de luz.

Los silencios de fuego, Tusquets Editores, 1992

miércoles, 6 de enero de 2016

El regalo


  ¡Menos mal!...Ya pensaba que se habían olvidado de mí. Como vienen de tan lejos y como, a veces, pido cosas tan raras que no me alcanzan las palabras para definirlas con exactitud, no las tenía todas conmigo. Pero, no. No han fallado. Como siempre -  bizarros, majos y muy magos, ellos- han acertado de pleno.


martes, 29 de diciembre de 2015

Cuentos para cuando dejes de fumar

Ilustración de Mariona Cabassa para Los caminos de los árboles

Este final de año estoy intentando dejar de fumar. A la vez, estoy intentando no engordar y concentrarme en escribir la memoria de mi formación en Cuentoterapia. Es mucho intentar, lo sé, pero allá vamos. La mayor parte del tiempo, no soy muy capaz de escribir. Siempre estoy por ahí; en una caminata furiosa, o bailando, o admirando belenes napolitanos o haciendo punto o pilates o lo que sea. A los fumadores que consideren que su vida es monótona y aburrida, yo les recomendaria que dejen de fumar. Todo lo que probarán, pensarán y sentirán a partir del momento en que tomen la decisión y se pongan a ello hará que sus días sean interesantes. Garantizado. Esto es intenso. Hay trampas y demonios que susurran los peores pensamientos y también determinación, recursos desconocidos y aliados que nos salen al paso. Es una aventura en toda regla.

Ilustración de Lucy Campbell
Y, en este desafío, os cuento que hay varias lecturas que me están viniendo muy bien. Clarissa Pínkola y su celebérrimo Mujeres que corren con los lobos, en primer lugar. Profundizaré en ello si algún día vuelvo a ser capaz de profundizar en algo. De momento, puedo adelantar que, además de la versión de Las zapatillas rojas incluida en el libro, El oso de la luna creciente y el minucioso análisis de esta narración hecho por la autora son una guía muy buena para lidiar con los nervios y los accesos de rabia.

También Los caminos de los árboles (Ediciones La Fragatina, 2011) de Pep Bruno (au.) y Mariona Cabassa (ilutr.). Me lo compré en un arrebato porque las ilustraciones son preciosas y el texto era justo lo que mi mente pedía en un momento de vacilación. ¿Qué se necesita para trepar a un árbol? ¿Ser muy grande? ¿Ser muy fuerte? ¡Noooo! Cada árbol es un mundo, a cada reto sus dificultades, pero algo que suele funcionar es... No, no lo digo . Así podréis descubrirlo vosotros mismos, en el cuento y en la vida. Es una cosa que tiene que ver con empaparse, con entrar de verdad en la experiencia, pero sin forzar el progreso. Todo lleva su tiempo.

Además, en mi peregrinar por las librerías (si siguiera fumando, peregrinaría menos y me perdería estos hallazgos), he encontrado un método para dejar de fumar bastante original. Lo explican Esteve PujolRafael BisquerraCarles Arbat  (Ilutr.) en El gran libro de las emociones (Editorial Parramón, 2015). Consiste en reírse mucho. Tengo que probarlo.

Finalmente, Los secretos del abuelo sapo (Editorial Norma, 1997) de Keiko Kasza es otro otro relato de nieto y abuelo que contiene algunas claves muy útiles para enfrentarse a nuestro monstruo del momento. Ya sé que, de entrada, parece muy infantil para algo tan adulto como dejar de fumar, pero es que las dificultades que tenemos para lograrlo vienen de muy lejos (de hecho, a veces se me ocurre que es bastante parecido a dejar de ser un lactante). Y, además, lo que sirve para burlar a un bicho malo, sirve para todos. Aquí os lo dejo en video:

 

Seguro que hay más cuentos apropiados para este trance. Os mantendré informados de lo que descubra y, por supuesto, agradezco vuestras aportaciones. Sería estupendo hacer entre todos una antología de cuentos para lograr dejar el tabaco y, en general, los hábitos y las rutinas que ya no queremos. Como se suele decir, lo bueno de los retos difíciles es que no son imposibles; hay que encontrar el camino que nos permita seguir avanzando y confiar en que lo conseguiremos. ¡Feliz año nuevo a todos!.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Solsticio de invierno

Aquí os dejo un poema y una canción  para hoy, con el deseo de que no se apague nuestra luz por muy larga, fría y oscura que se presente la noche.
 
"Firefly Night",  ilustración de Taeeun Yoo.
Luciérnagas
A las cinco de la tarde
Cuando el resplandor se queda sin brillo
Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día
Oigo el grupo bullicioso de niños
Que salen a cazar luciérnagas.

Corriendo sobre el pasto
Se dispersan entre los arbustos,
Gritan su excitación, palpan su deslumbre
Se arma un círculo alrededor de la pequeña
Que muestra la encendida cuenca de sus manos
Titilando.

Antiguo oficio humano
Este de querer apagar la luz.

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
la noche?


El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
Pero la oscuridad
Sigue poblada de luciérnagas.


GIOCONDA BELLI


 

viernes, 18 de diciembre de 2015

¡Huyamos!

Dentro de unas horas se estrena en todo el mundo (en todo el mundo que está para estas historias, se entiende) la séptima entrega de La Guerra de las Galaxias. Yo no voy a ir a verla, pero un querido amigo mío hace semanas que tiene la entrada y lleva literalmente  años esperando este momento. Así que he pensado en dedicarle a él el post de hoy (¡todo llega, G.!), revelándole de paso un dato que quizá desconozca, y es que el primer cartel de Star Wars, el que corresponde a la primera película de la saga, lo realizaron los hermanos Hildebrant.
 
"Gandalf visits Bilbo", ilustración de Tim y Greg  Hildebrant

Tim y Greg  Hildebrant -dos gemelos de  Detroit que en la década de los 70  estaban especializados en ilustrar obras de literatura fantástica, cómics y juegos de cartas-  fueron los responsables de sintetizar en una imagen la propuesta de un por entonces joven George Lucas y su equipo. Cuando recibieron el encargo,  Tim y Greg estaban enfrascados en la confección de algunos de los dibujos por los que hoy figuran en la Wikipedia y se les dedican libros y páginas web: ellos fueron los autores, entre otras, de las imágenes que acompañan una serie de calendarios de los años 70 -hoy en día considerados piezas para coleccionistas- dedicados a El Señor de los anillos.  Como podéis ver, son ilustraciones muy de la época; minuciosas, bonitas y un tanto psicodélicas.
 
"Tom Bombadil", ilustración de Tim y Greg  Hildebrant
(en versión reeditada y comentada por Greg Hildebrandt, Jr)

Y, ya que estoy, aprovecho para citar una anécdota que  J.R.R.Tolkien refiere en su ensayo “Sobre los cuentos de hadas” (incluido en Árbol y hoja, Ed. Minotauro, 1994) a propósito de la realidad y la fantasía:
"Old Man Willow", ilustración de Tim y Greg  Hildebrant
"Aunque parezca increíble, no hace mucho tiempo que le oí comentar a un médico interno de Oxford que a él le «satisfacía» la proximidad de las fábricas de producción en serie y el estruendo del tráfico rodado en continuo embotellamiento porque ponía a la Universidad «en contacto con la vida real». Quizá quería indicar que el modo en que el hombre del siglo XX vive y trabaja aumenta en brutalidad a pasos alarmantes, y que la ruidosa prueba de ello en las calles de Oxford ha de servir de aviso de la imposibilidad de conservar durante mucho tiempo con unas simples vallas y sin una auténtica reacción ofensiva (práctica e intelectual) un oasis de cordura en un desierto de irracionalidad. Pero mucho me temo que no se refería a esto. En cualquier caso, la expresión «vida real» parece quedar en este contexto bastante lejos de sus usos académicos. Es sorprendente la idea de que los coches están más «vivos» que, digamos, los centauros o los dragones; que sean más «reales», pongamos por caso, que los caballos es algo patéticamente absurdo. ¡Qué real, qué sorprendentemente viva es la chimenea de una fábrica comparada con un olmo, ese pobre objeto caduco, sueño banal de un visionario!
A mí en particular me resulta inconcebible que el techo de la estación de Betchley sea más «real» que las nubes. Y como artefacto, lo encuentro menos inspirador que la legendaria cúpula del firmamento. La pasarela que lleva al andén 4 despierta en mí menos interés que Bifröst ['arco iris'] guardado por Heimdall con su Gjallarhorn. No puedo apartar de lo que aún queda de indómito en mi corazón el interrogante de si los ingenieros del ferrocarril, de haber sido educados con un poco más de fantasía, no habrían sido capaces de mejores logros con los abundantes medios que por lo general poseen. Imagino que los cuentos de hadas serían mejores humanistas que el universitario al que antes he aludido (...)"
"Lothorien", ilustración de Tim y Greg  Hildebrant
 
No sé que pensaría el escritor inglés sobre La Guerra de las Galaxias. Presumo que el sonido de las espadas láser y el frenesí de las aeronaves surcando el cielo no sería muy de su agrado. Sin embargo,  creo que sabría apreciar las bondades de una narración que, por un rato, nos aleja (o aleja a quien le guste)  de esta vida real tan llena de urgencias  irreales. Como dijo Francisco Giner de los Ríos: "nada es tan necesario como lo completamente inútil".  Creo que dedicar tiempo a leer, a ver una película,  a bailar, a pasear por la montaña y observar y disfrutar de la naturaleza es algo que nos restituye la verdadera realidad, ésa que el  ritmo de vida actual a menudo nos roba de mil y una maneras distintas, un ratito más cada día que pasa. Yo ya no quiero ser tan eficiente ni estar tan enterada de lo que ocurre por el mundo. Pienso que las noticias en cadena sobre los horrores que suceden a diario terminan por insensibilizarnos. Necesito escapar de eso para volver a sentir asombro y compasión.

"Bilbo at Rivendell",  ilustración de Tim y Greg  Hildebrant
Si yo fuera un hobbit diría que hay que proteger la Comarca. Pensándolo bien, lo digo igualmente: hay que proteger nuestra Comarca, nuestro tiempo libre, nuestro tiempo  de vagabundeo. Nuestro aburrimiento, nuestros sentimientos y emociones genuinas. Estamos tan informados, ocupados y zarandeados. Tenemos Facebook, Twitter, Whatsapp, las retransmisiones especiales en la televisión, la "suerte" de poder terminar en casa el trabajo del día, las tiendas abiertas en domingo, las aglomeraciones...Este Dragon Khan funciona las 24 horas, no hay quien lo pare . 

Por eso me gusta que G. esté ilusionado por acudir al estreno de una película y se haya preparado para ello como si todavía fuera un niño. Y por eso me gustan las ilustraciones de los hermanos Hildebrant, hechas con evidente mimo y cariño por los personajes. En eso no entra la urgencia ni la improvisación, sino la paciencia. Entra el voy a tomarme mi tiempo y al que no le guste que se espere. Entra la fantasía, de la que hablaba Tolkien en su escrito, y el deseo de hacer reales los momentos y las cosas bellas que imaginamos.
 
"El primer paso para ser libres es darnos cuenta de lo que nos encadena  

domingo, 6 de diciembre de 2015

Si puede ser...

Collage realizado por Wislawa Szymborska (1994)
 
POSIBILIDADES
 
Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.
de  Gente en el puente,  1986 
Traducción de Gerardo Beltrán