domingo, 10 de abril de 2016

Un rayo de sol

Hoy me he despertado con los cables cruzados. Tengo que hacer un esfuerzo para serenarme y pensar en positivo. Ver el vaso y alegrarme, para empezar, de que haya un vaso; y luego ya, si eso, agradecer que esté medio vacío o medio lleno porque, al fin y al cabo, las cosas (y el agua por encima de todas) va cambiando a cada rato. Be water, my friend!. Además, algo bueno es que, por culpa de este estado de ánimo azuloscurocasinegro, me acabo de acordar de un cuento de Gianni Rodari que me gusta mucho.  Se titula  El sol y la nube y me calza como un guante: dentro de mí hay una nube fastidiosa, es cierto, pero también un sol que va lo suyo y no se distrae con tonterías. Ojalá que a vosotros, como a mí, os ayude el maestro Rodari a disfrutar de la luz de este domingo de primavera. Y, si puede ser,  desparramaos generosamente.

Ilustración de Catrin Welz-Stein  (imagen procedente de https://es.pinterest.com/pin/416020084305896214/)

 

EL SOL  Y   LA NUBE

"El sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso sobre su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones, a pesar de la rabia de una nube de humor de temporal, que rezongaba:
- Despilfarrador, mano rota, regala, regala tus rayos, verás cuántos te van a quedar.

En los viñedos cada grano de uva que maduraba sobre los sarmientos robaba un rayo al minuto, o también dos; y no había una brizna de hierba, o araña, o flor, o gota de agua, que no se tomase su parte.

- Deja, deja que todos te despojen: verás como te lo agradecerán, cuando no tengas nada más para regalarles.

El sol continuaba alegremente su viaje, regalando rayos por millones, por miles de millones, sin contarlos.
Solamente al ocaso contó los rayos que le quedaban: y fíjate, no le faltaba ni siquiera uno. La nube, de la sorpresa, se disolvió en granizo.
El sol se zambulló alegremente tras el horizonte."


 Gianni Rodari, Cuentos por teléfono ( Ed. Einaudi, 1962)



Here Comes the Sun from Russell McKenzie on Vimeo.

viernes, 1 de abril de 2016

Pack de la sonrisa

Ilustración de Christine Delezenne para La llave, de Angèle Delaunois (Lóguez Ediciones, 2010)
En efecto, así es: las noticias son espeluznantes. Hay tanto sufrimiento por el mundo que se diría que nada ni nadie puede ponerle fin. Las situaciones que lo provocan son tan enrevesadas que casi es imposible discernir quién tiene la culpa de qué (aunque, obviamente, quienes se lucran con la fabricación y el tráfico de armas nunca podrán ser considerados buena gente, por mucho que quieran a sus hijos y sean amables con sus mascotas). Pienso en todas esas personas malviviendo en medio del barro y la porquería, viajando sin nada; jugándose la vida, contemplando impotentes cómo la pierden sus seres queridos. Es una tragedia porque en la noción de tragedia entra la idea del destino, del fatum: te tocó nacer en Siria, ni más ni menos, así que la suerte está echada y da igual que lo tuyo sea la pintura o tocar el violín, porque lo que pasará es que tendrás que escapar de la muerte antes de poder ocuparte de cualquier otra cosa. No habrá clases de pintura ni ensayos ni nada. Sólo tratar de sobrevivir tanto tiempo como sea posible usando cualquier medio a tu alcance. 
Frente a esto y desde tan lejos, parece que no hay mucho que podamos hacer, especialmente nada "importante", que solucione los problemas de miles de personas, pero yo creo que algo sí podemos hacer, algo pequeño, quizás.  Por ejemplo, si vivís en Mallorca, hasta el 15 de abril podéis colaborar en la iniciativa Pack de la sonrisa, que tiene como finalidad hacer llegar a los niños que están todavía en campos de refugiados en Grecia unas pequeñas mochilas con lápices de colores, cuadernillos, bolígrafos, globos, un juguete pequeño, etc. (los detalles de lo que se precisa -incluidas las medidas- y los puntos de recogida podéis encontrarlos aquí). Seguro que, si tenéis hijos o niños cerca, disponéis de materiales en buen estado como los que se solicitan. No es necesario completar el kit, sólo aportar lo que se pueda y, de esta manera, entre todos ir llenando las mochilas.
Tal vez os habéis fijado que en el párrafo anterior repito tres veces el adjetivo "pequeño/a". Para una maniática del lenguaje como yo, eso es mucho repetir. Sin embargo no voy a buscar sinónimos ni a cambiar nada. De hecho, lo voy a volver a decir: ¡hagamos algo pequeño!. Aunque parezca poco, es  mejor que nada. Las grandes obras, impactan; pero son los gestos pequeños los que, poco a poco, producen una evolución. Y fijaos que entre evolución y revolución sólo media una (pequeña) letra. 
Y, por si todavía no tenéis claro si vuestra aportación servirá de algo en este maremagnum de personas que lo pasan mal y políticos que no se sabe a qué intereses sirven, abajo os dejo un cuento realmente bonito de Tim Bowley (Autr.) e Inés Vilpi (Iltr.),  Jaime y las bellotas (Ed. Kalandraka, 2005).  Creo que eso disipará las dudas. 


PD: Si al pinchar el enlace del Pack de la Sonrisa no se abre o no se ve bien, decídmelo y os pasaré la información.

domingo, 27 de marzo de 2016

Espejito, espejito

Ilustración de Ana Juan
Imagen extraída de  LecturImatges: la lectura en imatges

“El cuento es un espejo mágico en el que se nos invita a sumergirnos para reconocernos. No para que nos ahoguemos en una autocontemplación estéril, como Narciso, sino para que nos observemos tal como somos verdaderamente, más allá de las apariencias.
En La bola de cristal, el héroe parte a la búsqueda de una princesa encantada que espera su liberación. Desgraciadamente, cuando al fin la encuentra, la descubre bajo un aspecto repugnante. Pero la princesa le dice: "Éste no es mi verdadero rostro. El Gran Hechicero me tiene bajo su poder. Por su culpa, los ojos de los Hombres no me pueden ver más que bajo esta forma horrible. Si quieres contemplar mi verdadera apariencia, mírame en el espejo. Él no se deja engañar y te mostrará mi imagen tal como es en realidad". El héroe mira en el espejo, y ve el rostro de la joven más hermosa del mundo, surcado por las lágrimas.
Hay en nosotros una princesa encantada que no podemos ver más que bajo su aspecto feo y repulsivo: son nuestras cualidades refrenadas y frustradas que vivimos bajo la forma de la vergüenza, los celos, la cólera, la cobardía, etc. Pero si aprendemos a verlas en el espejo de la verdad de los cuentos, podremos contemplar las auténticas bellezas que viven dentro de nosotros y que lloran y se lamentan esperando su liberación. Ahora bien, esas bellezas-princesas no tienen a su disposición más que un único héroe: nosotros mismos. Y nos toca a nosotros, solo a nosotros, liberar nuestro reino interior, y a la bella princesa que nos aguarda".
E. Brasey y J. Debailleul, Vivir la magia de lo cuentos: cómo lo maravilloso puede cambiar nuestras vidas. Ed. EDAF, 1999 (págs. 35-36).

miércoles, 23 de marzo de 2016

El camino de la luna

 ¿Os habéis fijado? El aire está cambiando y ya los días son más largos. La primavera da sus primeros primeros pasos, aunque muchas semillas siguen aletargadas, esperando a que la luz del sol sea más intensa para empezar a brotar. Y es que la primavera es como casi todo lo demás: necesita de paciencia y perseverancia para obrar sus milagros. Aquí os dejo un cuento a propósito de esto: El camino de la luna  (Editorial Comunicarte, 2008), de Laura Escudero (escr.) y  Saúl Óscar Rojas (ilustr.), leído maravillosamente por la veterana actriz argentina Hilda Bernard. Para que lo disfrutéis en esta primera luna llena de la primavera y, si se tercia, plantéis alguna semilla como las del gaucho José. 


domingo, 20 de marzo de 2016

Palabras mágicas

Ilustración de Laura Pérez (imagen extraída de: http://bibliocolors.blogspot.com.es/2015/02/contant-contes-illustracions-contando.html)
 
Durante mi tiempo de formación como cuentoterapeuta, he compartido talleres con algunos (más bien algunas) cuentacuentos. Por mi contacto con ellos (y ellas), creo que puedo afirmar rotundamente que no son gente normal. Se nota enseguida. En cuanto llegan a un espacio y, simplemente, callan y escuchan y siguen sin decir nada, hasta que, por hache o por be, empiezan. Empiezan a explicar algo  - una historia, una anécdota, lo que sea- y, de pronto, es como si se iluminaran. Captan la atención sin alzar la voz, vocalizan bien, dosifican los silencios, las pausas, las vacilaciones, terminan el discurso en el momento apropiado; nos dejan al resto sin palabras. Si no sabéis a qué me refiero, o si lo sabéis y queréis deleitaros un rato, os invito a ver el video que cuelgo a continuación. Lo que hace Ana Griott, manteniendo a un grupo de adolescentes atentos, pendientes de lo que dice, es  magia de primera clase:
 

Imagino que, como en todo oficio, a los cuentacuentos les supone mucho tiempo y esfuerzo que lo difícil parezca fácil. Y se la juegan bastante, además. Solos frente al peligro, presentes al 100%, preparados para caer en el ridículo si no queda más remedio. Más de uno habrá que lo deje, espantado, y se haga contable -al fin y al cabo, es otra manera de contar-; o paracaidista, que también es arriesgado. Sin embargo, hay otros que insisten y de qué manera. Aquí os dejo un texto precioso de un cuentacuentos convencido, Alberto Sebastián, al que no conozco de nada, pero que ya me tiene atrapada en su hechizo:
  



Aunque la narración oral, por suerte, no es sólo cosa de profesionales. Malamente o con pericia amateur,  todos podemos contar cuentos. Explicar historias graciosas, tremendas, cómicas, increíbles, dolorosas, medicinales. Todos lo hacemos con frecuencia, con tanta verdad como ficción pura y dura, que para algo somos únicos cada uno de nosotros y nuestros cristales de ver la vida. Por eso, hoy que es el Día Mundial de la Narración Oral, os propongo que contéis un cuento, al menos uno, basado en hechos reales o inventados, con la única condición de ser conscientes del peso, el color y el valor de cada palabra que salga de vuestros labios. A ver qué pasa. ¡Tal vez también se produzca ESA magia!.

martes, 8 de marzo de 2016

El mapa

¡Que tengáis un día feliz, amigas! ¡No trabajéis demasiado y que os cunda mucho! 

el cielo de anna - Buscar con Google:

Anna Silivonchik, "Three Summer Months" (2007)


"Las cosas que han perdido las mujeres a lo largo de muchos siglos las pueden volver a recuperar siguiendo las sombras que arrojan. Y ya le puedes poner una vela a la Virgen de Guadalupe, pues los tesoros perdidos y robados siguen arrojando sombras sobre nuestros sueños nocturnos y nuestras ensoñaciones diurnas y también sobre los antiguos cuentos, la poesía y cualquier momento de inspiración. Las mujeres de todo el mundo —tu madre, la mía, tú y yo, tu hermana, tu amiga, nuestras hijas, todas las tribus de mujeres que todavía no conocemos— soñamos con lo que hemos perdido, con lo que surgirá del inconsciente.
Todas soñamos lo mismo en todo el mundo. Nunca nos quedamos sin el mapa.
Nunca estamos las unas sin las otras. Permanecemos unidas a través de nuestros sueños".

domingo, 6 de marzo de 2016

García Márquez, infancia y literatura

"Cuando al autor argentino Julio Cortázar le preguntaban "¿De dónde vienes?", él respondía invariablemente: "Vengo de mi infancia". Todos venimos de nuestra infancia. Y allí en la infancia hay un libro, hay una página que nos ha marcado, que nos ha iluminado o nos ha ensombrecido. Huellas profundas ya que el libro impone una comunión con el autor de la que no salimos indemnes. Mucho menos en la infancia (...). Canela (Gigliola Zecchin de Duhalde), en El desafío de editar libros para niños y jóvenes.
Ilustración de Rodrigo Avilés
  
Tal día como hoy, en 1927, nacía en Aracata (Colombia), Gabriel García Márquez. Me dan un poco de envidia las personas que todavía no han leído Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera porque tienen por delante un enamoramiento pendiente, un deslumbramiento que, sí o sí, les va a llegar en cuanto se adentren en las páginas de alguna de estas novelas. A mí todavía me pasa y eso que a la familia Buendía, a Florentino Ariza y a Fermina Daza los conocí hace ya mucho tiempo. La primera vez que leí Cien años de soledad se me hizo de día leyendo en la cama; con El amor en los tiempos del cólera me pasó algo parecido: llevaba el libro a todas partes, hasta que me lo dejé olvidado en el trabajo, justo antes de un fin de semana, y tuve que sacar un ejemplar de la Biblioteca Provincial, en plan urgencia médica. García Márquez es un escritor muy grande y os lo recomiendo en todas sus manifestaciones; pero hoy, a los efectos de este blog, os dejo un pequeño video en el que "sólo" habla de la relación de su niñez con su narrativa. Y es que él también fue uno de ésos sin otra patria que la infancia.