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Bridgette Guerzon Mills, "Flight"A VECES, EN OCTUBRE, ES LO QUE PASA...Cuando nada sucede, y el verano se ha ido, y las hojas comienzan a caer de los árboles, y el frío oxida el borde de los ríos y hace más lento el curso de las aguas; cuando el cielo parece un mar violento, y los pájaros cambian de paisaje, y las palabras se oyen cada vez más lejanas, como susurros que dispersa el viento; entonces, ya se sabe, es lo que pasa: esas hojas, los pájaros, las nubes, las palabras dispersas y los ríos, nos llenan de inquietud súbitamente y de desesperanza. No busquéis el motivo en vuestros corazones. Tan sólo es lo que dije: lo que pasa. Ángel González |
Blog personal sobre LIJ, álbumes ilustrados, experiencias lectoras y experimentos con las palabras.
domingo, 2 de octubre de 2016
Es lo que pasa
viernes, 2 de septiembre de 2016
Una historia verdadera
En un día como hoy, de finales de verano, pasó -o podría haber pasado- algo que vale la pena recordar. Claro que existen versiones que difieren incluso en lo más importante; en una de ellas se afirma, por ejemplo, que las mujeres preferimos las joyas a cualquier otra cosa. Pero son habladurías a las que no hay que hacer ni caso. La historia verdadera es como sigue:
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viernes, 24 de junio de 2016
Si te dicen que caí
Hace unos meses anuncié que había dejado de fumar.
Me duró unas semanas el intento, hasta que un contratiempo me sacó
de mis casillas (eran unas casillas pequeñitas) y caí de nuevo en
las garras de los vendedores de humo. Luego, hace ahora 27 días,
decidí no irme más a por tabaco, no abandonarme más a mí misma y
a ver qué tal (por cierto, esto es algo que todos los fumadores
deberían saber: se pueden hacer tantos intentos como se quiera, no
es como un concurso de la tele. De hecho es al revés: sólo quedas
eliminado si no lo intentas).
La verdad es que no es fácil. Tampoco dificilísimo.
Se parece mucho a subir una montaña avanzando por una arista. A cada
paso, puede que te caigas; pero también puede que no pase nada y, de
ser así, cada vez estás más arriba y la vista es más bonita, los
pulmones se ensanchan, los músculos se fortalecen. Sólo que no
puedes pararte. Y a veces es agotador y a veces te despeñarías tú
sola para no tener que soportarlo. Pero se pasa.
Claro que, a medida que trascurren los días y la
fuerza del hábito va remitiendo, lo peor ya no es estar triste y
de mal humor; lo peor es no puedes hacer nada productivo con esos
sentimientos. Escribir, por ejemplo, el cielo está estrellado y
tiritan, azules, los astros a lo lejos....me parece ahora mismo una
proeza sólo al alcance de un fumador de puros empedernido. Todo lo
que implique un mínimo de concentración y de situarme en las
acostumbradas rutinas de escritura es $%&/*Ç!!! ¡Un paso de
montaña muy difícil!
En uno de esos foros de internet que ahora visito
para reafirmarme en mi decisión, leí un artículo ya antiguo
en el que Juan Marsé contaba que le costó mucho ponerse a escribir tras
dejar de fumar. Pasaron tres meses, un ciclo estacional completo,
antes de que fuera capaz de trabajar de nuevo. De sus palabras
deduzco que fue perseverante y se permitió a sí mismo esperar. La
mayoría no nos lo consentimos y recaemos en el vicio porque sentirnos
tan poco inspirados y ocurrentes nos resulta muy duro. Y eso a pesar
de que no somos Marsé y de que si no escribimos no hay un Pijoaparte
que nos eche en falta. Pero incluso un talento pequeñito, si no se
ejercita, causa un malestar grande. Un vacío.
Y esto me remite a uno de los libros que me compré
poco antes de acometer mi segundo intento de subir el Everest. Se
titula Vacío, precisamente, y es de la omnipresente
Anna Llenas (conste que no me molesta ver su obra en todas partes, al
contrario; pero me temo que no entiendo por qué unos autores buenos
tienen mayor predicamento que otros aproximadamente igual de buenos.
Si hay un editor en la sala que me lo explique).
Vacío (Barbara Fiore Editora, 2015)
describe lo que puede ocurrir cuándo tu mundo se derrumba; cuando
alguien o algo se va o se muere sin que tú estés preparado para
ello. En esa tesitura, puede que trates de llenar el vacío con
ilusiones y espejismos de cualquier índole. Vivimos en una sociedad
que nos provee abundantemente de productos, substancias, metas y
modelos con los tapar lo que sentimos y vivir distraidos. Pero, con
un poco de suerte disfrazada de crisis, puede que un día nos
desplomemos, hartos de todo, y, como hace la protagonista de este
cuento, empecemos a buscar la felicidad por donde se debe. Lo cierto
es que hay miles de cosas que nos entretienen y muchas de ellas,
además, nos esclavizan en mayor o menor medida. Cuando leí el libro
por primera vez fue como si alguien me dijera: el truco está en
sentirse libre y que, además, sea verdad.
Así que recomiendo la obra de Anna Llenas
para grandes y chicos. Para fumadores pasados, presentes y futuros
(¡no lo hagáis, chavales!), para comedores compulsivos y personas
desquiciadas en general. Si alguna vez te has sentido como un donut
con patas, éste es tu libro.
Y nada más. Me voy con mi mono a otra parte. Estoy tan
feliz ahora mismo de haber podido escribir todo esto.... En realidad,
si no me asomo mucho por aquí es que todo va bien y sigo escalando.
PD: Todas las ilustraciones de Vacío están tomadas de la web de Anna Llenas, donde podéis encontrar también una sección muy interesante de recursos gratuitos para trabajar el libro (descargables en PDF), para crear a partir de él y profundizar en el significado.
viernes, 13 de mayo de 2016
Un país de cuento
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Pintura de Eva Armisén |
Hace ahora más o menos un año, estaba yo trabajando en un instituto en el que tuve la oportunidad de hacer algo que los profesores interinos no solemos poder hacer: fui de acompañante en el viaje de estudios de mis alumnos de 3º de ESO. Viajamos a un refugio en las montañas de Huesca, no muy lejos de Aínsa, un sitio que se llama Bujaruelo y que os recomiendo fervorosamente. Allí pasamos seis días haciendo excursiones, escalada, rafting, arborismo y rutas guiadas por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Volví a casa pensando en cómo podía apañármelas para regresar ahí cuanto antes. Es un lugar precioso, verde, lleno de misterio y vitalidad. ¡Quería quedarme en el Pirineo un mes entero!.
Entonces uno de mis compañeros de trabajo me regaló un libro titulado Pirineo, un país de cuento (Editorial Pirineum, 2003) que había comprado en Jaca. Gracias a eso, en cierto modo, durante treinta días - porque el libro reúne treinta historias; una por cada día del mes, si te organizas-, volví a las montañas, a las calles empedradas de los pueblos y a la sensación de aventura, aunque sólo fuera por un rato diario antes de dormirme.
Y hace unos días, releí algunas partes del libro. Entre sus autores (es una antología) figuran escritores profesionales y también periodistas, maestros de escuela, antropólogos y apasionados del paisaje y el paisanaje de los Pirineos; personas que dedican su vida - o al menos una parte importante de ella- a la narración tradicional y al folklore de su tierra. Así pude respirar de nuevo (y ya van dos veces) el aire de los bosques de hayas donde vive el arrendajo, el cielo abierto y los prados de alta montaña donde nos cansamos de ver marmotas y caminamos sobre la nieve. Cuando no tienes mucho tiempo ni dinero, un cuento es siempre la mejor opción de viaje.
Y otra cosa que me pasó mientras leía de nuevo esas páginas es que me acordé de la cuentacuentos Sandra Araguás, que es también de Huesca, y de la entrevista que le hicieron en febrero de este año los alumnos del CEIP Foro Romano (adjunto el video aquí abajo). Sus respuestas informan de muchas cosas pero, para mí, tal vez la más importante sea la explicación de cómo encuentra ideas para sus narraciones. Según Sandra, algunas de ellas son "regalos" que le hacen a cambio de que siga contando a los niños esas historias que vienen del pasado (Araguás es compiladora, además de creadora). Yo a eso lo considero un buen trato. Que circulen los cuentos, que no se detengan, que, de una manera u otra, pasen de una generación a la siguiente.
Edvard Munch, el pintor expresionista, decía que la naturaleza no es sólo lo que vemos, sino que "muestra también las imágenes interiores del espíritu, las imágenes que se hallan atrás de la vista". Esa clase de naturaleza que emana y se percibe desde el interior es algo que podemos hallar en los cuentos de raíz; los que nos llegan desde ni se sabe cuándo, con su esencia intacta, aunque pulida y adornada por sutiles variaciones que han ido introduciendo a lo largo de los siglos los narradores que han mantenido vivo ese legado. Por esto, los relatos ligados a una tierra son también paisaje, gente y memoria. Un mapa del país y, en concreto, de esa región que no podemos ver (sólo) con los ojos.
Y otra cosa que me pasó mientras leía de nuevo esas páginas es que me acordé de la cuentacuentos Sandra Araguás, que es también de Huesca, y de la entrevista que le hicieron en febrero de este año los alumnos del CEIP Foro Romano (adjunto el video aquí abajo). Sus respuestas informan de muchas cosas pero, para mí, tal vez la más importante sea la explicación de cómo encuentra ideas para sus narraciones. Según Sandra, algunas de ellas son "regalos" que le hacen a cambio de que siga contando a los niños esas historias que vienen del pasado (Araguás es compiladora, además de creadora). Yo a eso lo considero un buen trato. Que circulen los cuentos, que no se detengan, que, de una manera u otra, pasen de una generación a la siguiente.
Edvard Munch, el pintor expresionista, decía que la naturaleza no es sólo lo que vemos, sino que "muestra también las imágenes interiores del espíritu, las imágenes que se hallan atrás de la vista". Esa clase de naturaleza que emana y se percibe desde el interior es algo que podemos hallar en los cuentos de raíz; los que nos llegan desde ni se sabe cuándo, con su esencia intacta, aunque pulida y adornada por sutiles variaciones que han ido introduciendo a lo largo de los siglos los narradores que han mantenido vivo ese legado. Por esto, los relatos ligados a una tierra son también paisaje, gente y memoria. Un mapa del país y, en concreto, de esa región que no podemos ver (sólo) con los ojos.
viernes, 6 de mayo de 2016
La gran aventura
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Pintura de Daría Petrilli
Alabanza de los sueños
En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft. Hablo fluidamente griego y no sólo con los vivos. Conduzco un auto que me obedece. Tengo talento, escribo poemas largos, grandiosos. Escucho voces no menos que los grandes santos. Se sorprenderían de mi virtuosismo en el piano. Floto en el aire como se debe, es decir, por mí misma. Si caigo del techo puedo aterrizar suavemente en el verde césped. No me es difícil respirar bajo el agua. No me puedo quejar : he logrado descubrir la Atlántida. Me complace que justo antes de morir siempre me las arreglo para despertar. Inmediatamente tras el estallido de la guerra me vuelvo a mi lado favorito. Soy, mas no necesito ser, hija de mi tiempo. Hace unos pocos años vi dos soles. Y antes de ayer un pingüino, con toda claridad. Wisława SZYMBORSKA(de Si acaso -Wszelki wypadek-, 1975) |
sábado, 30 de abril de 2016
Quien bien te quiere te hará bailar
Ayer, 29 de abril, fue el Día Internacional de la Danza. Estaba tan cansada que no lo pude celebrar ni bailando en sueños, así que, para compensar, hoy le estoy dando al tema entre una colada y otra, mientras limpio la bañera, barro el suelo y friego los cacharros. Desde fuera parezco una loca, claro. Desde dentro, no. Desde dentro, bailar es lo más cuerdo que uno puede hacer en estos tiempos. Entre una canción y la siguiente, aquí os dejo algunas ilustraciones danzarinas que me gustan mucho. Ojalá os inspiren, os animen a soltaros y a dejaros llevar por el ritmo. Porque puede que no lo hagamos "bien" y puede parecer ridículo y tal vez demos risa, pero os prometo que vale la pena.
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Ilustración de Marta Altés
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sábado, 16 de abril de 2016
Reptilianos
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Ilustración de Mr. Wonderful |
Se acerca Sant Jordi y, por estos lares, pronto empezaremos a ver representaciones del dragón, la princesa y el mismísimo San Jorge aliados en su campaña por hacernos comprar libros y rosas. Y, como cada año, apuesto a que muchas de estas imágenes no serán fieles a la leyenda original, sino que mostrarán variantes en las que la chica acaba prefiriendo al dragón como compañero y ambos viven un idilio envueltos en flores y poesía; mientras el caballero, entendido como emblema de valores anticuados, se queda compuesto y sin novia. Algo así:
Respecto a esto -y aunque he elegido ilustraciones que, de hecho, me gustan y me parecen graciosas (como la de la estupenda Anna Llenas)-, me gustaría compartir algunas ideas sobre los dragones, tal y como esta figura se aborda en la Cuentoterapia. Más que nada porque hay
características inherentes al simbolismo del dragón en
Occidente (en Oriente es otra cosa) que se manifiestan en nuestra
sociedad de una forma muy dañina para todos. Si pensamos
que hay verdad en los cuentos (y yo lo pienso), no podemos
ignorar las advertencias que se nos hacen en esas
historias sobre los dragones.
Es curioso, pero casi se diría que existe una voluntad explícita de tergiversar la iconografía del
dragón y hacernos creer que, en realidad, se trata de una criatura
incomprendida; algo así como el monstruo de Frankenstein o el jorobado de Notre Dame, que son antihéroes
románticos que sufren la soledad que les impone una sociedad estrecha
de miras que primero les teme y después les margina.
Ilustración de Anna Llenas![]() |
Pero en la cuentística tradicional (y también en obras contemporáneas fieles a ella como El Hobbit de JRR Tolkien o Un mago de Terramar de Ursula K. Le Guin), el dragón no tiene nada que ver con eso. Los dragones no son animales inocentes, ni enemigos "honorables" a los que se les puede conceder el beneficio de la duda. Por contra, son seres insaciables que arrasan aldeas y acumulan tesoros, que desean poder y lo logran a través de infundir miedo. A un dragón no se le puede domesticar, ni se le puede domar como si fuera un caballo (aunque Cómo entrenar a tu dragón es una película que os recomiendo si estáis adiestrando a una mascota o tratando con un fantasma personal que necesita atención para dejar de causar estragos).
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Fotograma de How to Train Your Dragon (Cómo entrenar a tu dragón), DreamWorks Animation, 2010 |
Los dragones tienen aspecto de reptil y lo que a mí me han enseñado es que ese aspecto es coherente con lo que representan: la parte primaria de nuestra mente que ha venido llamándose "cerebro reptiliano". El cerebro reptiliano es el lugar donde se originan los instintos más básicos, los que tienen como finalidad la propia supervivencia, sin ninguna elaboración ni componente racional o sentimental. Comer, dormir, aparearse, huir o atacar. Lo que el cerebro reptiliano sabe viene de serie, no es aprendido. Y, sin duda, es muy útil, imprescindible; pero un ser humano es también inteligencia, raciocinio, emociones, sentimientos y todas esas informaciones y habilidades que vamos incorporando a medida que creamos vínculos con nuestros semejantes y adquirimos experiencias. El dragón de los cuentos tradicionales no siente empatía, no siente piedad; es astuto y rapta a las doncellas ( véase aquí para leer acerca del arquetipo de la doncella).
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Ilustración de Rocío Bonilla para Sant Jordi a la cova del drac, Ed. Baula, 2014. |
Claro que siempre podemos justificar la conducta de un dragón alegando que, al fin y al cabo, "lo han dibujado así". O podemos pensar que no es para tanto y que, con paciencia y cariño, seguro que conseguiríamos que tuviera un comportamiento aceptable. Pero ésa no la clase de soluciones que nos proponen los cuentos populares y las leyendas. En ellos lo que se nos explica es que, ante un dragón, no queda más remedio que usar la espada y cortar por lo sano.
Veamos un ejemplo tomado de la realidad que tal vez permita entenderlo mejor. Pensad en alguna de esas empresas multinacionales que tienen su sede en Estados Unidos o Europa (la cueva donde el dragón acumula sus riquezas), pero ha instalado sus fábricas en países donde, en connivencia con las autoridades locales, puede imponer a los empleados -muchos de ellos menores (doncella)- unas condiciones laborales auténticamente "draconianas" (que comprenden medidas tales como horarios extenuantes, sueldos de miseria o,
incluso, despedir a las mujeres durante la menstruación para que no
pierdan tiempo yendo al baño). Estas empresas actúan exactamente
como un dragón de cuento: arrasan la aldea, queman bosques, envenenan el
agua, van dejando un reguero de destrucción por donde pasan. Son
voraces, no cooperan ni negocian sino que encadenan y esclavizan. Su
capacidad para causar destrozos -en lo personal y en lo social- es
enorme. En esa situación, definitivamente, lo que hace falta no son buenas palabras ni comprensión con esos empresarios que, en el fondo, son buenas personas y adoran a sus hijos. Lo que hace falta es un caballero que deshaga
entuertos y no permitir de ninguna manera que el bicho se vaya de
rositas.
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Ilustración de Daniela Violi |
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Ilustración de Joan Turú |
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domingo, 10 de abril de 2016
Un rayo de sol
Hoy me he despertado con los cables cruzados. Tengo que hacer un esfuerzo para serenarme y pensar en positivo. Ver el vaso y alegrarme, para empezar, de que haya un vaso; y luego ya, si eso, agradecer que esté medio vacío o medio lleno porque, al fin y al cabo, las cosas (y el agua por encima de todas) va cambiando a cada rato. Be water, my friend!. Además, algo bueno es que, por culpa de este estado de ánimo azuloscurocasinegro, me acabo de acordar de un cuento de Gianni Rodari que me gusta mucho. Se titula El sol y la nube y me calza como un guante: dentro de mí hay una nube fastidiosa, es cierto, pero también un sol que va lo suyo y no se distrae con tonterías. Ojalá que a vosotros, como a mí, os ayude el maestro Rodari a disfrutar de la luz de este domingo de primavera. Y, si puede ser, desparramaos generosamente.
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Ilustración de Catrin Welz-Stein (imagen procedente de https://es.pinterest.com/pin/416020084305896214/)EL SOL Y LA NUBE
En los viñedos cada grano de uva que maduraba sobre los sarmientos robaba un rayo al minuto, o también dos; y no había una brizna de hierba, o araña, o flor, o gota de agua, que no se tomase su parte.
Gianni Rodari, Cuentos por teléfono ( Ed. Einaudi, 1962) Here Comes the Sun from Russell McKenzie on Vimeo. |
viernes, 1 de abril de 2016
Pack de la sonrisa
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Ilustración de Christine Delezenne para La llave, de Angèle Delaunois (Lóguez Ediciones, 2010) |
En efecto, así es: las noticias son espeluznantes. Hay tanto sufrimiento por el mundo que se diría que nada ni nadie puede ponerle fin. Las situaciones que lo provocan son tan enrevesadas que casi es imposible discernir quién tiene la culpa de qué (aunque, obviamente, quienes se lucran con la fabricación y el tráfico de armas nunca podrán ser considerados buena gente, por mucho que quieran a sus hijos y sean amables con sus mascotas). Pienso en todas esas personas malviviendo en medio del barro y la porquería, viajando sin nada; jugándose la vida, contemplando impotentes cómo la pierden sus seres queridos. Es una tragedia porque en la noción de tragedia entra la idea del destino, del fatum: te tocó nacer en Siria, ni más ni menos, así que la suerte está echada y da igual que lo tuyo sea la pintura o tocar el violín, porque lo que pasará es que tendrás que escapar de la muerte antes de poder ocuparte de cualquier otra cosa. No habrá clases de pintura ni ensayos ni nada. Sólo tratar de sobrevivir tanto tiempo como sea posible usando cualquier medio a tu alcance.
Frente a esto y desde tan lejos, parece que no hay mucho que podamos hacer, especialmente nada "importante", que solucione los problemas de miles de personas, pero yo creo que algo sí podemos hacer, algo pequeño, quizás. Por ejemplo, si vivís en Mallorca, hasta el 15 de abril podéis colaborar en la iniciativa Pack de la sonrisa, que tiene como finalidad hacer llegar a los niños que están todavía en campos de refugiados en Grecia unas pequeñas mochilas con lápices de colores, cuadernillos, bolígrafos, globos, un juguete pequeño, etc. (los detalles de lo que se precisa -incluidas las medidas- y los puntos de recogida podéis encontrarlos aquí). Seguro que, si tenéis hijos o niños cerca, disponéis de materiales en buen estado como los que se solicitan. No es necesario completar el kit, sólo aportar lo que se pueda y, de esta manera, entre todos ir llenando las mochilas.
Tal vez os habéis fijado que en el párrafo anterior repito tres veces el adjetivo "pequeño/a". Para una maniática del lenguaje como yo, eso es mucho repetir. Sin embargo no voy a buscar sinónimos ni a cambiar nada. De hecho, lo voy a volver a decir: ¡hagamos algo pequeño!. Aunque parezca poco, es mejor que nada. Las grandes obras, impactan; pero son los gestos pequeños los que, poco a poco, producen una evolución. Y fijaos que entre evolución y revolución sólo media una (pequeña) letra.
Y, por si todavía no tenéis claro si vuestra aportación servirá de algo en este maremagnum de personas que lo pasan mal y políticos que no se sabe a qué intereses sirven, abajo os dejo un cuento realmente bonito de Tim Bowley (Autr.) e Inés Vilpi (Iltr.), Jaime y las bellotas (Ed. Kalandraka, 2005). Creo que eso disipará las dudas.
PD: Si al pinchar el enlace del Pack de la Sonrisa no se abre o no se ve bien, decídmelo y os pasaré la información.
domingo, 27 de marzo de 2016
Espejito, espejito
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Ilustración de Ana Juan Imagen extraída de LecturImatges: la lectura en imatges
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miércoles, 23 de marzo de 2016
El camino de la luna
¿Os
habéis fijado? El aire está cambiando y ya los días son más largos. La
primavera da sus primeros primeros pasos, aunque muchas semillas siguen
aletargadas, esperando a que la luz del sol sea más intensa para empezar
a brotar. Y es que la primavera es como casi todo lo demás: necesita de
paciencia y perseverancia para obrar sus milagros. Aquí os dejo un
cuento a propósito de esto: El camino de la luna (Editorial Comunicarte, 2008), de Laura Escudero (escr.) y Saúl Óscar Rojas (ilustr.), leído maravillosamente por la veterana actriz argentina Hilda Bernard. Para que lo disfrutéis en esta primera luna llena de la primavera y, si se tercia, plantéis alguna semilla como las del gaucho José.
domingo, 20 de marzo de 2016
Palabras mágicas
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Ilustración de Laura Pérez (imagen extraída de: http://bibliocolors.blogspot.com.es/2015/02/contant-contes-illustracions-contando.html) |
Durante
mi tiempo de formación como cuentoterapeuta, he compartido talleres
con algunos (más bien algunas) cuentacuentos. Por mi contacto con
ellos (y ellas), creo que puedo afirmar rotundamente que no son gente
normal. Se nota enseguida. En cuanto llegan a un espacio y,
simplemente, callan y escuchan y siguen sin decir nada, hasta que,
por hache o por be, empiezan. Empiezan a explicar algo - una
historia, una anécdota, lo que sea- y, de pronto, es como si se
iluminaran. Captan la atención sin alzar la voz, vocalizan bien,
dosifican los silencios, las pausas, las vacilaciones, terminan el
discurso en el momento apropiado; nos dejan al resto sin palabras. Si
no sabéis a qué me refiero, o si lo sabéis y queréis deleitaros
un rato, os invito a ver el video que cuelgo a continuación. Lo que
hace Ana
Griott,
manteniendo a un grupo de adolescentes atentos, pendientes de lo que
dice, es magia de primera clase:
Imagino que, como en todo oficio, a los cuentacuentos les supone mucho tiempo y esfuerzo que lo difícil parezca fácil. Y se la juegan bastante, además. Solos frente al peligro, presentes al 100%, preparados para caer en el ridículo si no queda más remedio. Más de uno habrá que lo deje, espantado, y se haga contable -al fin y al cabo, es otra manera de contar-; o paracaidista, que también es arriesgado. Sin embargo, hay otros que insisten y de qué manera. Aquí os dejo un texto precioso de un cuentacuentos convencido, Alberto Sebastián, al que no conozco de nada, pero que ya me tiene atrapada en su hechizo:
Aunque la narración oral, por suerte, no es sólo cosa de profesionales. Malamente o con pericia amateur, todos podemos contar cuentos. Explicar historias graciosas, tremendas, cómicas, increíbles, dolorosas, medicinales. Todos lo hacemos con frecuencia, con tanta verdad como ficción pura y dura, que para algo somos únicos cada uno de nosotros y nuestros cristales de ver la vida. Por eso, hoy que es el Día Mundial de la Narración Oral, os propongo que contéis un cuento, al menos uno, basado en hechos reales o inventados, con la única condición de ser conscientes del peso, el color y el valor de cada palabra que salga de vuestros labios. A ver qué pasa. ¡Tal vez también se produzca ESA magia!.
martes, 8 de marzo de 2016
El mapa
¡Que tengáis un día feliz, amigas! ¡No trabajéis demasiado y que os cunda mucho!
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Anna
Silivonchik,
"Three Summer
Months" (2007)
(imagen extraída de
https://es.pinterest.com/pin/561401909777404193/)
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domingo, 6 de marzo de 2016
García Márquez, infancia y literatura
"Cuando al autor argentino Julio Cortázar le preguntaban "¿De dónde vienes?", él respondía invariablemente: "Vengo de mi infancia". Todos venimos de nuestra infancia. Y allí en la infancia hay un libro, hay una página que nos ha marcado, que nos ha iluminado o nos ha ensombrecido. Huellas profundas ya que el libro impone una comunión con el autor de la que no salimos indemnes. Mucho menos en la infancia (...). Canela (Gigliola Zecchin de Duhalde), en El desafío de editar libros para niños y jóvenes.
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Ilustración de Rodrigo Avilés |
Tal día como hoy, en 1927, nacía en Aracata (Colombia), Gabriel García Márquez. Me dan un poco de envidia las personas que todavía no han leído Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera
porque tienen por delante un enamoramiento pendiente, un
deslumbramiento que, sí o sí, les va a llegar en cuanto se adentren en
las páginas de alguna de estas novelas. A mí todavía me pasa y eso que a
la familia Buendía, a Florentino Ariza y a Fermina Daza los conocí
hace ya mucho tiempo. La primera vez que leí Cien años de soledad se me hizo de día leyendo en la cama; con El amor en los tiempos del cólera
me pasó algo parecido: llevaba el libro a todas partes, hasta que me lo
dejé olvidado en el trabajo, justo antes de un fin de semana, y tuve
que sacar un ejemplar de la Biblioteca Provincial, en plan urgencia
médica. García Márquez es un escritor muy grande y os lo recomiendo en
todas sus manifestaciones; pero hoy, a los efectos de este blog, os dejo
un pequeño video en el que "sólo" habla de la relación de su niñez con su narrativa. Y es que él también fue uno de ésos sin otra patria que la infancia.
domingo, 14 de febrero de 2016
Fin'amor
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“Tristan et Iseult” de Gaston Bussière (circa 1895)
PD: Como cada año por estas fechas, han aparecido en el ciberespacio y más allá algunas listas de libros para niños y jóvenes enamorados. Os enlazo ésta del blog de Adolfo Cordova, Linternas y bosques, del cual soy fan porque se nota que está hecho con mucho conocimiento y pasión desatada.
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sábado, 6 de febrero de 2016
Te mando (poema deconstruido)
Hace tiempo que no enlazo en el blog nada de Luis Pescetti y, en el Mes del Amor, qué menos. Lo subo con anticipación para que podáis poner en práctica su propuesta, incluida en Unidos contra Drácula (Editorial Alfaguara, 2013) y aquí comentada por el propio autor. Me encanta este tipo. Capaz que, en una de ésas, le mando mi versión del poema a él.
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